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Mercados locales tradicionales y sostenibilidad territorial

Jose Allende en una conferencia

Cada vez resulta más evidente que el pequeño y mediano comercio juega un papel crucial en la vertebración sostenible de la vida urbana, potenciando principios de accesibilidad, proximidad, diversida, vitalidad, calidad y soberania alimentaria, amabilidad y seguridad de nuestros barrios y centros urbanos, mezcla de usos, justicia social, etc. Todos ellos principios fundamentales en la lectura que se hace hoy sobre el nuevo urbanismo sostenible.

Asistimos pues a una transformación del modelo comercial que recupera con fuerza formas y hábitos que parecían periclitados, sobre todo en el modelo alimentario, cada vez más estratégico. Es el caso de los mercados locales tradicionales por la multiplicidad de ventajas y beneficios que proporciona. Este nuevo modelo exige superar enfoques sectoriales concibiéndolo desde la Administración como un problema integral que obliga a un enfoque holístico, propio de la sostenibilidad urbana-territorial. La actualidad del principio “producción local, consumo local” es quizás el atributo más valioso de nuestros mercados locales tradicionales de carácter comarcal. La rehabilitación-recuperación de estos mercados urbanos, en sintonía con lo que viene sucediendo en otras partes de Europa, es ya hoy una necesidad y una exigencia inaplazable del paradigma sostenible. Sus beneficios y ventajas alcanzan a aspectos sociales, culturales, ambientales, salutógenos, económicos, estratégicos, territoriales...

Los mercados locales favorecen el control del circuito financiero dentro de la región, fuera del alcance de las multinacionales, al menos en gran parte del sector alimentario. Recuperan y mantienen actividades agro-pecuarias regionales evitando así el abandono y desertización de nuestros espacios rurales. Acercan drásticamente consumo y producción permitiendo, entre otras ventajas, un mayor control salutógeno (principio de proximidad).Ayudan a preservar la cultura y biodiversidad regional y a recuperar placeres de nuestra cultura gastronómica, lejos de la homogeneización de sabores y erosión de las culturas. Favorecen la recuperación de la ciudad para el ciudadano y un urbanismo sostenible con el fortalecimiento de la función comercial de las ciudades y barrios” (Libro Verde del Comercio. C.E, 1996). Además, los mercados locales favorecen la vuelta a la agricultura local de productos frescos, de temporada, ecológicos. La Conferencia de Alborg + 10 de Gobiernos Locales Europeos (2004) incide con fuerza en: “incentivar los mercados hacia los productos locales y regionales de alta calidad”, razón por la que el excelente informe, elaborado por EUDEL e IHOBE, propone: “Remodelar y modernizar los mercados municipales” (Manual para la redacción del planteamiento urbanístico con criterios de sostenibilidad, 2004). Es ya un hecho obvio que cada vez más se empieza a potenciar y favorecer lo agro-pecuario ecológico próximo, local, fresco y de temporada, libre de hormonas y pesticidas, sin química ni tóxicos. En ocasiones alimentación más cara y aparentemente más fea, pero ciertamente mucho más sana. Y para ello, de nuevo los mercados locales resultan un escaparate inigualable pues, además de proteger la agricultura familiar ligada a la seguridad y calidad alimentaria, fomenta circuitos de compra-venta directa, sin intermediarios, que ennoblecen nuestras áreas urbanas mostrando con orgullo la idiosincrasia de nuestro entorno rural.

José Allende